La inspiración suele llegar cuando el trabajo ya está en marcha, no antes. Este artículo profundiza en por qué la disciplina es el verdadero motor de la creatividad sostenible y no su enemiga, como muchas veces se cree. Se analizan rutinas, sistemas de trabajo y hábitos repetidos que, aunque poco glamorosos, permiten que las ideas se materialicen una y otra vez. El enfoque está en la constancia como ventaja competitiva creativa y en cómo construir procesos que funcionen incluso cuando no hay motivación, ganas ni claridad total.

